Obesidad y sobrepeso según la NMG

El propósito de este artículo es proporcionar, a aquellas personas que sufren de sobrepeso u obesidad, una nueva comprensión de su condición bajo la perspectiva de la Nueva Medicina Germánica. Para ello, analizaremos el conocimiento que las 5 Leyes Biológicas de la Naturaleza, descubiertas por el Dr. Ryke Geerd Hamer, nos ofrece, exponiendo así las verdaderas causas del aumento de peso, junto con una orientación que nos permita identificar y resolver aquellos choques biológicos (o conflictos biológicos) que lo ocasionan.

Actualmente, no disponemos de libros en español que traten la obesidad y el sobrepeso, en profundidad, desde la perspectiva de la NMG. Desafortunadamente, tan solo encontramos textos que circulan por las redes y que, más bien, son reflejo de opiniones sin ningún fundamento científico, procedentes de visiones distorsionadas y/o interesadas de los descubrimientos del Dr. Hamer.

 

 

El sobrepeso es, estrictamente, el aumento del peso corporal por encima de un patrón dado en relación con la talla. Pero, un exceso de peso no siempre indica un exceso de grasa u obesidad.

El 64% de la población adulta de los Estados Unidos se considera con sobrepeso u obesidad; este porcentaje, ha aumentado durante las últimas cuatro décadas. El exceso de peso por acumulación excesiva de grasa ha alcanzado proporciones epidémicas a nivel mundial, superando los mil millones de adultos con exceso de peso u obesidad. Los aumentos se han observado en todos los grupos de edad.

Desde no hace muchas décadas, la obesidad ha comenzado ya a ser vista, en la cultura occidental moderna, como una condición médica, inclusive referida como una epidemia.

 

Según la O.M.S.:

“La obesidad ha alcanzado proporciones epidémicas a nivel mundial. […] Aunque anteriormente se consideraba un problema confinado a los países de altos ingresos; en la actualidad, la obesidad también es prevalente en los países de ingresos bajos y medianos.”

 

Datos y cifras (OMS, 2020)

 

  • Desde 1975, la obesidad se ha casi triplicado en todo el mundo.
  • En 2016, más de 1900 millones de adultos de 18 o más años tenían sobrepeso, de los cuales, más de 650 millones eran obesos.
  • En 2016, el 39% de las personas adultas de 18 o más años tenían sobrepeso, y el 13% eran obesas.
  • La mayoría de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad se cobran más vidas de personas que la insuficiencia ponderal.
  • En 2016, 41 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso o eran obesos.
  • En 2016, había más de 340 millones de niños y adolescentes (de 5 a 19 años) con sobrepeso u obesidad.

 

 

El sobrepeso y la obesidad se definen como una ‘acumulación anormal o excesiva de grasa’ o se refieren a un ‘peso corporal mayor del que se considera saludable para una estatura determinada’. La mayoría de los investigadores del viejo paradigma biológico han concluido que la combinación de un consumo excesivo de nutrientes y el estilo de vida sedentaria son la principal causa de la rápida aceleración de la obesidad en la sociedad occidental. El problema es que la combinación de un consumo excesivo de nutrientes y el estilo de vida sedentaria también se pueden aplicar a personas delgadas…

 

Las verdaderas causas de la obesidad y del sobrepeso

 

Choques biológicos específicos son la fuente real del sobrepeso y de la obesidad, tanto en humanos como en animales, sobre todo domesticados. Se trata de mecanismos de protección y supervivencia. Más adelante, los observaremos todos por separado.

Permítanme abrir un paréntesis para explicar que, en los casos de trastornos alimentarios reconocidos (anorexia, bulimia y ortorexia), deberíamos hablar entonces de una combinación de conflictos biológicos o constelaciones esquizofrénicas. En NMG, denominamos constelación esquizofrénica al estado en el que un individuo se mantiene al haber recibido un primer choque biológico en un hemisferio cerebral y, mientras éste continúa en fase activa (sin solucionar), entonces recibe un segundo impacto en el otro hemisferio cerebral; con lo cual, uno permanece con dos choques biológicos activos. También es posible entrar en constelación esquizofrénica por un mismo evento dramático que provoca más de un choque biológico. Los impactos de dichos choques biológicos, uno en cada uno de los hemisferios cerebrales, son visibles en un escáner cerebral sin material o líquido de contraste en los relés de los órganos correspondientes. Pero, no es el tema a abordar en este artículo.

Una vez la causa de la obesidad ha sido debidamente identificada y resuelta, la persona pierde peso de manera natural, sin tener que cambiar sus hábitos alimentarios, sin medicación y sin tener que ceñirse a un programa de ejercicio.

 

 

No obstante, no me malinterpreten esta declaración, por favor, puesto que no es cuestión de creer que este artículo ofrece una cura ‘milagrosa’ como tantas otras, sino la comprensión de las causas fundamentales de la obesidad. Si no se resuelve el conflicto biológico inicial, sucederá exactamente como si, en una inundación causada por un grifo que gotea, siempre, achicáramos el agua que se acumula, pero sin cerrar la válvula. Obviamente, una vez la válvula se cerrase, el agua acumulada no desaparecería como por arte de magia, sino poco a poco. Lo que sí sabemos, a ciencia cierta, es que se ha encontrado la fuente de la inundación y, resuelta de una vez por todas, ésta no reaparecerá. En la práctica clínica, todos los pacientes que identificaron su choque biológico, es decir que recordaron el evento traumático causante (DHS) y tomaron conciencia de su programa biológico (SBS), adelgazaron naturalmente y sin cambiar sus hábitos.

 

¿Por qué tantos fracasos?

 

Hasta ahora, el debate se ha centrado principalmente en factores externos como la dieta, una vida supuestamente más saludable, el ejercicio físico y los procesos psicológicos o emocionales. Siendo, las restricciones o recomendaciones nutricionales, las soluciones más solicitadas. Pues bien, ustedes deben saber que la respuesta a esta problemática, tanto por parte de la medicina convencional como por parte la de las medicinas alternativas, se limita y basa principalmente en hipótesis y convenciones no validadas científicamente. Los cambios bioquímicos y metabólicos son meros subproductos, con base en los valores de referencia, las comparaciones, las supuestas medidas ideales, normas, etc.

 

 

Desde el confrontante conocimiento de la Nueva Medicina Germánica, la cual se basa en 5 Leyes Biológicas de la Naturaleza que se cumplen siempre y sin excepción, la conclusión indiscutible, que se verifica siempre, es que un individuo realmente solo empieza a perder peso cuando identifica el choque biológico en el origen del exceso del mismo. Mientras el choque esté activo, todos sus intentos y esfuerzos terminarán en fracaso. Uno puede bajar de peso rápidamente, con sacrificios, pero su victoria será efímera. Inevitablemente, el peso perdido volverá de nuevo.

Es esencial que este hecho sea bien entendido, tanto por la persona que sufre de sobrepeso como por la comunidad de la salud que apoya o guía a esa persona que expresa su deseo por perder peso. La tasa de fracaso está directamente asociada a la ignorancia de las leyes biológicas de la naturaleza y de los choques biológicos en el origen del aumento de peso. Todas las demás razones que hemos creído antes, acerca de por qué con la misma estrategia una persona pierde peso y otra no, toda nuestra pirámide de conceptos, razonamientos, estudios, investigaciones, hipótesis, etc. se derrumba por completo.

Nos hemos enfocado en los síntomas, los procesos bioquímicos y los cambios metabólicos, basándonos en valores de referencia, comparaciones, medidas tomadas como ideales, estándares, etc., que son tan solo subproductos resultantes de una causa más profunda.

Todavía casi no nos enfocamos en la psique. Sin embargo, en la tríada constituida por la psique, el cerebro y el órgano, los síntomas son el resultado de lo que sucede en los dos primeros niveles. Por lo tanto, cuando se intentan corregir factores únicos, excluidos de esta triple correlación, nunca se estará yendo a la fuente, se obtendrán también una gran variación en los resultados. De hecho, nadie puede explicar por qué las estrategias de adelgazamiento, cualquiera que imaginemos, funcionan bien con algunas personas, mas o menos bien con otros grupos o, incluso, en absoluto con el resto. Sin duda, tanto profesionales como afectados, ven fracasar una determinada estrategia en sus clientes o en sus propios cuerpos y, aún así, no asumen la realidad. Sin embargo, no podemos apoyar ni alabar los méritos de una estrategia que funciona, o funciona mejor, tan solo con una pequeña fracción o grupos de personas. Una estrategia siempre debería validarse y verificarse con resultados concluyentes, es decir con porcentajes de éxito totales o, por lo menos, con altos porcentajes que incluyesen una explicación contundente de las excepciones. ¿No sería más útil revisar dichas estrategias, y cuestionar su validez, considerando tales variaciones en las respuestas de los sujetos?

No nos engañemos, en la actualidad, nos encontramos ante el fracaso visible y medible de nuestros esfuerzos para perder peso de manera permanente, incluidas las medidas y estrategias nutricionales y la política alimentaria, ya que una de las mayores preocupaciones de nuestra sociedad sigue siendo el alarmante aumento de la obesidad y de las patologías que, en el viejo paradigma biológico, todavía se asocian erróneamente al considerar al sobrepeso como un factor de riesgo para muchas supuestas enfermedades, sin entender que cada una de ellas corresponden a un choque biológico específico.

 

¿El sobrepeso es realmente un factor de riesgo para muchas enfermedades?

 

La relación entre la obesidad y otras supuestas enfermedades nunca se ha establecido rigurosa y científicamente. El sobrepeso no es un factor de riesgo para la diabetes mellitus, ni tampoco para la hipertensión, ni para los accidentes cerebrovasculares o para la artrosis, entre otros, dado que cada una de las condiciones supuestamente asociadas al sobrepeso corresponde, en realidad, a un choque biológico específico y distinto.

La prevención de enfermedades a través de la dieta es también un fracaso, ya que todas las supuestas enfermedades conocidas, incluyendo el cáncer, se producen igualmente entre las personas con un estilo de vida ejemplar. La obesidad es parte de todos los factores de riesgo que están en constante cambio. Sin embargo, ¡un factor no es, y nunca será, una causa!

En resumen, todo el sistema de salud hace malabares con suposiciones no comprobadas científicamente. Por lo tanto, tenemos derecho a cuestionar cada una de las estrategias propuestas para hacer frente a este problema que afecta, cada vez más, a todas las edades y a todas las clases sociales.

 

La obesidad de la pobreza

 

A menudo, nos llegan afirmaciones como “las personas con menos educación y menos recursos son más propensas a ser obesas debido a sus malos hábitos alimentarios”. Este punto de vista ampliamente aceptado y apoyado por campañas de educación pública, no solo es extremadamente superficial, sino que está totalmente equivocado.

Las nuevas investigaciones, que ya ni se centran en malos hábitos o reacciones metabólicas, concluyen que la obesidad está directamente relacionada con el nivel de ingresos (economía). En definitiva, no es que la gente no sepa qué comer, el problema es que no se tiene lo suficiente para hacerlo de la manera que uno quisiera (comprar alimentos ‘saludables’, por ejemplo). Nueva hipótesis para tratar de entender el problema…

En realidad, las personas con menor nivel educativo, menor ingreso y condiciones de vida precarias ¡tienen más oportunidades de sufrir choques biológicos! La calidad de vida es mucho más que un factor de riesgo causal. El Dr. Hamer señala, con razón, que podemos solucionar varios choques biológicos incluso con un cheque bancario… En el caso de las personas más necesitadas de nuestra sociedad, ni siquiera hablamos de vida, ¡sino de supervivencia! Debemos salir de nuestra ceguera para entender los mecanismos de protección y supervivencia del hombre, como del animal, en un entorno difícil. De hecho, podemos acumular masa corporal para poder seguir hacia adelante, para aguantar, sobrellevar y resistir una situación precaria.

En aras de la integridad, debemos reconocer con humildad que nos encontramos en un callejón sin salida, ya que todas nuestras estrategias han fracasado hasta ahora. Por otra parte, el juicio, a menudo pesado, sobre las personas obesas no está en función de su realidad y no se basa en una comprensión cabal de la situación, sino enteramente basado en prejuicios y teorías sin base científica. Una interpretación de lo que observamos no es la realidad, sino que sigue siendo una interpretación y no un hecho indiscutible. Esta condenatoria (muchos fracasos, pocos éxitos, especialmente a largo plazo) nos obliga a un cuestionamiento: no podemos seguir de forma indefinida en este juego de hipótesis, capitalizando únicamente los casos de éxito, cuando en realidad hay tantos fracasos. Pero entre nosotros, ¿qué gloria se puede extraer de un éxito entre tantos fracasos? Ahora, gracias a la Nueva Medicina Germánica y las leyes biológicas de la naturaleza en las que se basa, sabemos que de desde siempre (no son nuevas estas leyes, siempre existieron) solo han tenido éxito al perder los kilos acumulados las personas que, de manera consciente o no, llegaron a solucionar sus choques biológicos.

 

Nuevo enfoque

 

Mecanismos de defensa, protección y supervivencia

En las culturas occidentales modernas, la forma del cuerpo obeso es ampliamente considerado como algo no atractivo y muchos estereotipos negativos están comúnmente asociados con la gente obesa.

La celulitis (una inflamación difusa del tejido conectivo, con inflamación severa de las capas de la dermis y tejido subcutáneo de la piel, que aparece en fase de reparación) también corresponde a un choque biológico ‘moderno’ vinculado con la publicidad y los estereotipos de perfección física, lo que denominamos: CHOQUE BIOLÓGICO DE SILUETA. Incluso, este choque afecta también a las personas delgadas.

 

 

El tratamiento convencional basado en ‘alimentación sana y ejercicio’ funciona solamente cuando la persona ha solucionado su choque biológico (con o sin que se reduzcan las cantidades de lo que se come, el resultado sería igualmente una pérdida de peso), sino recuperará inevitablemente el peso perdido.

 

Los choques biológicos más comunes:

 

Choque biológico de proximidad

Incesto, violación, abusos sexuales, contactos íntimos no deseados, abuso infantil, etc. Aquí, el sentido biológico es engordar para alejar o desalentar al/a los depredador/es.

En la naturaleza, observamos al animal hincharse para desanimar el ataque. El impacto psíquico puede estar acompañado de un trauma físico (ataque real) o existir independientemente de éste.

A veces, el evento puede llegar a ser tan traumatizante, intenso y doloroso que un mecanismo de protección del cerebro hace que la persona no recuerde nada (amnesia post-traumática), aunque los síntomas, entre los que la obesidad es una de ellos, sean aparentes.

 

“Generalmente, la presencia de amnesia está relacionada con las formas más severas de abuso, comienzo temprano y cometidos por varios individuos que realizaban amenazas directas de lesiones a la víctima.”

Briere y Conte, 1993

 

Si el paciente no recuerda el choque biológico inicial y está todavía en fase activa, la regresión bajo hipnosis representa la única manera de ayudarle a recordar y tomar consciencia de su DHS.

Este cuadro puede acompañarse de múltiples manifestaciones a nivel del comportamiento, por ejemplo, la tendencia a la introversión o a la extroversión, las necesidades de seguridad (paranoia), una baja autoestima, etc.

 

Miedo a la carencia

El miedo a la falta o carencia en cualquier campo de nuestra vida puede tomar varias caras. Dinero, alimento, bienes, etc. (existe en este cuadro una temática recurrente y muchos individuos coleccionan objetos). La persona acumula (cosas y peso) para resistir, para sobrellevar, para intentar superar su vulnerabilidad o inseguridad. A veces, puede tener episodios de compras compulsivas. Es un mecanismo de supervivencia. El miedo a ‘no tener’, a que ‘no llegue’, a que ‘se termine’ o a que ‘todo fracase’ puede empezar muy temprano en la vida. Por ejemplo, hijos de padres que pasaron muchas dificultades, que gastan o ahorran en exceso, acontecimientos significativos en su vida que le hubiesen determinado la escasez y el miedo a la carencia como patrones enraizados. El miedo a la carencia afectiva y la necesidad excesiva de afecto o el temor a la soledad es otro tema recurrente y, en este caso, la persona ‘colecciona’ amistades.

 

Sentirse pequeño/a y vulnerable

Al nivel real o figurado/simbólico, si la persona se siente ‘pequeña’, inferior, engordará para atraer la atención, con el fin de darse importancia a uno mismo o desalentar los comentarios desagradables (“no vales nada”; en ese sentido, alejar a un depredador ‘verbal’). Las burlas, los insultos, el rechazo y el aislamiento favorecen el aumento de peso. Las víctimas de intimidación, hostigamiento, acoso o bullying son parte de esta categoría, poco después del evento traumático empezaron a engordar. Es un mecanismo de protección y supervivencia.

 

 

Cada paciente representa un conjunto de programas biológicos y es posible encontrar en un sola persona todas las características contenidas en las tres posibilidades. En este cuadro, también podemos añadir los choques biológicos de silueta o preocupación por su silueta (“no me gusta esa parte de mi cuerpo”) y el Síndrome CCR.

 

Un exceso de peso no siempre indica un exceso de grasa

La acumulación de tejido adiposo o tejido graso corresponde a otro choque biológico: PREOCUPACIÓN POR SU SILUETA (la insatisfacción con la imagen corporal o apariencia física, la preocupación por su figura y peso) y por eso, se puede encontrar en cualquier parte del cuerpo. Los bultos de grasa, lipoma o tumor (quiste sebáceo), también se forman por la proliferación de las células grasas. A menudo, las personas que sufren de sobrepeso también sufren este conflicto. Se genera así un círculo vicioso. Ya el sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa.

En NMG, es fundamental distinguir todos los programas biológicos del paciente y, a veces, por no decir generalmente, asociar más de un choque biológico.

En la naturaleza, la grasa es algo bueno, asegura la supervivencia, mientras que bajo peso o delgadez corresponde a simpaticotonía (fase fría del programa biológico), y por eso, si a la persona no le gusta una parte de su cuerpo, el programa biológico previsto es una acumulación de grasa.

El principio de que la grasa es mala es un enfoque muy reciente. La grasa almacenada en el cuerpo nos ha ayudado durante miles de años para sobrevivir a las dificultades. Eso debería decirnos que evolutivamente había algo bueno en ello.

La retención de agua en el SÍNDROME CCR (conductos o túbulos colectores del riñón), que corresponde a un choque biológico específico (síndrome del refugiado, abandono o derrumbamiento de existencia) no debe ser considerada como la causa del sobrepeso sino como OTRO CHOQUE BIOLÓGICO AÑADIDO, a veces también presente y a veces, no, ya que este síndrome también puede afectar a personas delgadas.

Como punto final, quiero destacar que este artículo es meramente introductorio. Abordamos las cuestiones relativas al sobrepeso y a la obesidad en nuestros cursos de nuestra Academia Online, profundizando en el Curso Básico (gratuito) y entrando en detalle de cada uno de los choques biológicos en el ‘Curso 1 – Endodermo (3ª parte)’.

Son bienvenidos 🙂

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