La vacuna contra el VPH: una aberración científicamente indemostrable 2016-10-27T23:35:46+00:00

La vacuna contra el VPH: una aberración científicamente indemostrable

Escrito por Loulou Bédard

vacunas-vphLa vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) no dio prueba de inocuidad o de eficacia durante los ensayos clínicos. Varias preguntas quedan sin respuesta… Según las estadísticas médicas, el cáncer de cuello de útero solamente es responsable del 1% de los fallecimientos por cáncer entre las mujeres. ¿Es razonable, entonces, vacunar a las jóvenes que aún están lejos de tener la edad habitual de contactos sexuales con una vacuna cuya seguridad y eficacia son discutibles?

Creemos (es una suposición y no un hecho científico) que la principal causa del cáncer de cuello de útero es el virus del papiloma humano (VPH); pero no habría un solo VPH, sino varias decenas y unos cien ‘subtipos’. El GardasilMC, una vacuna homologada en Canadá, ha sido concebida para, supuestamente, prevenir algunos de ellos. Esta vacuna “protegería” contra dos tipos de riesgo elevado (16 y 18) y otros dos de menor riesgo (6 y 11).

Según las hipótesis y las estadísticas médicas, el VPH de tipo 16 y 18 estaría relacionado, en principio, con cerca del 70% de los cánceres de cuello de útero, mientras que los tipos 6 y 11 serían responsables de alrededor del 90% de las verrugas anogenitales. La vacuna no protegería contra cualquier otro tipo de infección del VPH ni tendría ningún tipo de efecto sobre una infección ya existente o células supuestamente precancerosas y cancerosas. Esta vacuna, que se debe administrar en tres dosis durante un período de seis meses, está dirigida a las niñas de entre nueve y trece años, antes de sus primeras relaciones sexuales, y a las jóvenes y mujeres de entre catorce y veintiséis, ya sean sexualmente activas o no. No se recomienda a las mujeres embarazadas, puesto que, según dicen, los efectos potenciales sobre el embrión o la mujer que amamanta son desconocidos. No reconocen, en cambio, que sus efectos siguen siendo desconocidos en todos los casos, ya que, de ser así, correrían el riesgo de alarmar a las mujeres implicadas en esta campaña de vacunación, con todo lo que ello supone.

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“Como carecemos de perspectiva sobre esta vacuna, podemos preguntarnos en qué medida una vacunación ampliada a una gran población no equivale, en la actualidad, a una especie de experimentación a gran escala”,

se inquieta el Dr. Marc Zaffran,
más conocido bajo su nombre de autor y seudónimo,
Martin Wilker.

“Experimentar una medicina en una población voluntaria, avisada por los riesgos, es una cosa; experimentarlo en una población que fue insuficientemente informada, es inadmisible.”

La red canadiense para la salud de las mujeres
expresa las mismas cautelas,
todas ellas desconocidas aunque muy numerosas.

“Un examen cuidadoso de la documentación, incluyendo la que presentó el fabricante del Gardasil en el momento de depositar su solicitud de aprobación, suscita un número de interrogantes suficiente como para concluir que es prematuro, en esta fase, elaborar un programa universal de inmunización.”

“Todas las jóvenes quebequesas recibirán la vacuna” −titulaba La Presse del 12 de abril de 2008−. En este artículo, el Dr. Alain Poirier, director nacional de la Sanidad Pública, defendía la elección de vacunar a las jóvenes del cuarto año de primaria y del tercer año de secundaria justificándose de la siguiente manera: “Es en este momento cuando adoptamos la mejor respuesta inmunitaria”. Esta declaración supuso el sobresalto de varias personas bien informadas, puesto que es absurdo defender que el sistema inmunitario de un grupo de personas pertenecientes a un grupo de edad similar reaccione mejor que otro –sobre todo si tenemos en cuenta que este sistema alcanza su “plena madurez” en la primera infancia y que, más tarde, su capacidad para “responder” dependerá del vivir de cada uno. Al titular que mencionábamos anteriormente le seguía un recuadro que, bajo el título “Una vacuna que molesta”, intentaba tranquilizar en cuanto a los posibles efectos secundarios de esta vacuna. Decía así: “un rumor que pretende alertar de que los efectos secundarios de esta vacuna son mortales está circulando, mientras que esta vacuna es totalmente segura.” Ninguna vacuna lo es y los datos que circulaban no eran rumores, sino hechos probados y fácilmente comprobables, uno tiene derecho a cuestionar la veracidad de tales afirmaciones. Pero lo que pudo desconcertar más al lector de este periódico (escogido aleatoriamente, porque hubiéramos podido tomar otro ejemplo y hacer el mismo ejercicio), si se trataba de un lector interesado en la actualidad, es el hecho de un año antes −el 23 de septiembre de 2007− un artículo titulado “¿Sin peligro, el Gardasil?” aportaba matices esenciales que, por supuesto, no se mencionaban en esta propaganda médica que defendía que la vacuna es ajena al riesgo. He aquí algunos extractos pertinentes que exigen reflexión, porque el “rumor” al cual se hacía referencia provenía en esta ocasión de fuentes médicas.

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“Olvidamos demasiado fácilmente que, en las ciencias, es imposible evacuar toda duda”, dice David Butler-Jones, administrador en jefe de la Sanidad Pública en Canadá. “La vacuna contra el sarampión puede provocar encefalitis y hasta fallecimientos, pero a pesar de todo preconizamos una vacunación universal”, observa el Dr. Claude Fortin, tocólogo-ginecólogo en el centro hospitalario de La Salle. Denis Cournoyer, director de la oficina de ética de la investigación del Centro universitario de salud McGill, explica que “para esta vacuna, como para la casi totalidad de las nuevas medicinas, los estudios son financiados por la industria farmacéutica. ¿Podría ser realmente de otro modo? ¿Sería adecuado cargar al Estado del peso de la financiación de una medicina cuyos provechos de comercialización irían luego al farmacéutico?” En lo referente a los dos fallecimientos y los trece casos de Guillain-Barré que se dieron entre personas que habían recibido la vacuna Gardasil, el doctor Cournoyer anota que el lazo de causa-efecto es débil, pero que las autoridades públicas deben dar prueba de vigilancia y procurar, cueste lo que cueste, saber si otros casos semejantes fueron registrados. “Para esta vacuna, como para toda medicina o vacuna, se trata de ver si las ventajas sobrepasan los riesgos”, resume por fin el doctor Claude Fortin. (fin de la citación).

vphhomEl próximo blanco: los jóvenes varones

En conclusión, los médicos no se entienden entre sí; algunos afirman que la vacuna carece de riesgo y otros, todo lo contrario. En caso de duda generalmente se impone la abstención, sobre todo cuando es nuestra salud lo que está en juego.

Y esto es solo el principio porque, teniendo en cuenta las declaraciones de los investigadores americanos del M.D. Anderson Cancer Center, dentro de poco los jóvenes varones se convertirán también en el blanco de esta aberración:

“Con el fin de acelerar la reducción del VPH-16 en la población, la vacunación del conjunto de los adolescentes y de los jóvenes adultos de sexo masculino también debería ser considerado. Aunque la política de prevención del cáncer cervical mediante la vacunación de las adolescentes y de las jóvenes mujeres contra el VPH-16/18 (otra cepa importante responsable del cáncer) es laudable, tememos que los programas de vacunación que se limitan a las personas de sexo femenino solo retrasarán los beneficios potenciales en prevención de cánceres de la orofaringe, asociados con VPH-16/18, que típicamente sobrevienen en los hombres. Animamos al estudio rápido de la eficacia y de la inocuidad de estas vacunas entre las personas de sexo masculino y, si el estudio es concluyente, a la recomendación de vacunar a los jóvenes adultos y adolescentes de sexo masculino.”

Fuente: www.cnbc.com/id/20464563/

¿Quién tiene ganas de jugar a la ruleta rusa?

Varios investigadores independientes opinan que, con el fin de vender esta vacuna, las cifras son manipuladas; (el señuelo de la gratuidad para las jóvenes quebequesas seducirá solo a las personas en busca de “soluciones” simples y fáciles, las víctimas de las campañas de miedo de un sistema cojo y agonizante, a pesar de su bella fachada tecnológica).

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Pharmacritique interroga: “la vacuna Gardasil está aquí, pero, ¿dónde están las cepas HPV 16 y 18?” A continuación mostramos un pequeño extracto: ”Nos recomiendan vacunar a nuestras hijas contra dos serotipos oncógenos de virus HPV, que representan apenas el 2,3% de todas las infecciones por papilomavirus en un país industrializado como son los Estados Unidos […] Solamente el 0,10% de las mujeres infectadas lo están al mismo tiempo por el HPV 16 y el HPV 18. […] Estas cifras confirman estadísticas más antiguas, que se pueden consultar a su antojo en las revistas especializadas. […] Vacunar al 100% de las jóvenes −con una vacuna de eficacia desconocida y de efectos adversos, de los cuales ya se empieza a hablar− porque exista una posibilidad ínfima de que un día sean infectadas con estas dos cepas, ustedes reconocerán que está lejos de ser razonable. Las pocas mujeres que desarrollan una displasia y luego un cáncer tras una infección por uno de los 16 virus de alto riesgo oncógeno, lo hacen la, mayoría de las veces, porque no tuvieron un control ginecológico correcto, incluyendo los frotis cérvico-vaginales, la detección de una infección VPH problemática así como otras enfermedades ginecológicas”. Conclusión: Gardasil es un farol sin ningún fundamento científico sólido, pero sí con un sólido márketing. Es desinformación, eso es lo que es; comercio encubierto de información médica. ¡Se trata de su salud, no de aumentar los beneficios de las multinacionales!

Que cada cual saque sus propias conclusiones, pero, antes de creer nada a pies juntillas, sería recomendable informarse bien sobre los intereses que están en juego e intentar obtener pruebas científicas irrefutables, en lugar de contentarse con hipótesis, estadísticas y datos contradictorios −sobre todo cuando hasta la existencia de los virus es cuestionada−.

Estudios amañados

Los estudios demuestran la inocuidad de la vacuna y silencian sus efectos secundarios. Se procura tranquilizar a la sociedad subrayando que esta vacuna no contiene ni agentes de conservación ni antibióticos, incluidos dentro de estos grupos el thiomersal o el mercurio −dos sustancias que ya han sido señaladas anteriormente como susceptibles de causar daños importantes, particularmente neurológicos, como, por ejemplo, el autismo (el último que dio la alarma fue el Dr. Andrew Wakefield). El Gardasil, de hecho, contiene 225 µg de aluminio, cuyos efectos deletéreos sobre el cerebro son conocidos. ¿Por qué tanto interés en saber lo que no contiene cuando se oculta, en cambio, lo que sí?

Múltiples efectos secundarios están ligados a las vacunas, no importa cuál sea esta : dolor en la inyección, fiebre, agujetas, dolores articulares, crisis de asma o de eczema, alergias, choque anafiláctico, riesgo de muerte súbita del recién nacido, autismo, meningitis, convulsiones, encefalitis, síndrome de Guillain-Barré, esclerosis múltiple, diabetes, lupus, poliartritis reumatoide, síndrome de cansancio crónico y diversos cánceres. Las funciones cognitivas del cerebro son, a menudo, afectadas. Las vacunaciones múltiples en el mismo individuo potencializan evidentemente los riesgos de interacciones y de efectos adversos. La vacuna es una bomba de efecto retardado en el organismo. Por otro lado, los subproductos animales utilizados en la fabricación de las vacunas contienen un riesgo considerable de contaminación viral; ningún laboratorio puede garantizar la asepsia de las células animales que sirven para la cultura vacunal.

El Thimérosal −una sal compuesta de etilmercurio y de thiosalicilato−, que contiene un 49,6% de mercurio, es precisamente utilizado como agente de conservación o aditivo para prevenir la “contaminación bacteriana y fúngica”, basándose en ese espíritu oscuro que pretende que lo vivo, de quien dependemos en realidad, nos ataque. Fue introducido en las vacunas en los años 30 pero, a continuación de numerosos estudios sobre sus efectos secundarios importantes, nos inclinamos a fabricar vacunas que ya no lo contengan más. Sin embargo, todavía lo encontramos en numerosas ocasiones.

En resumen, se podría creer que esta nueva vacuna no supone peligro alguno, que no produce efectos secundarios y que protegerá a las jóvenes mujeres del cáncer, pero son abundantes las pruebas que señalan que es tan peligroso como perfectamente inútil. El “Judicial Watch” americano puso ya en evidencia datos disimulados por la FDA en cuanto a 1.824 fallecimientos consecutivos a la vacuna VPH en los Estados Unidos. Aún así, todavía estamos muy lejos de la verdad…

Gardasil:
una campaña de miedo

“Quienquiera que haya tenido una relación sexual es vulnerable al VPH. Dado que los síntomas no siempre están presentes o son detectables, usted podría ignorar que está infectado.” Esta aserción −basada en creencias probadas ya como falsas en el terreno científico, particularmente por el Dr. Ryke Geerd Hamer− es utilizada para asustar a las mujeres, a las jóvenes y a las madres, e incitarlas a ser vacunadas contra el VPH. Se les cuenta −porque no es más que una fábula− que corren el peligro de sufrir un cáncer o de volverse estériles, sin ninguna prueba científica. Los actores de la salud y de la educación siguen ciegamente las recomendaciones de la Agencia de Sanidad Pública de Canadá, la cual preconiza “el bienestar físico y psicosocial de los canadienses”; esta misma se fía de los datos del fabricante y no sabe más que cualquier neófito sobre el contenido y el devenir de la vacuna, tampoco sobre las causas y la evolución de un cáncer, tan solo baraja una combinación de hipótesis y estadísticas. Advertencia: una hipótesis es una suposición, a saber, una declaración cuya veracidad todavía no está establecida, sino que es admitida, y de la cual se deducen teorías y previsiones. La medicina convencional se nutre de afirmaciones las cuales, en relidad, no podemos demostrar que sean falsas, ya que son hipótesis; mientras tanto, su pretensión por ser una ciencia carece de sustento.

El fabricante ‘educa’ a los médicos

En los hechos, la vacuna Gardasil® −fabricada por manipulación genética− fue desarrollada por el laboratorio Merck Frosst. Todos los datos y cifras de que se sirven quienes alaban sus méritos son entregados por este fabricante y no provienen de ninguna fuente independiente. Es decir, los médicos que lo preconizan utilizan los argumentos de venta de Merck Frosst y no saben más que sus pacientes. Es esto lo que hace afirmar a varios investigadores bien informados que esta campaña de vacunación está más motivada por la presión del laboratorio productor de vacunas −por sus intereses financieros− que por razones de Sanidad Pública.

Según la revista médica Plos, los laboratorios farmacéuticos invierten dos veces más, por término medio, en la publicidad y el márketing de las medicinas que en la investigación y el desarrollo. Únicamente en el 2004, los laboratorios gastaron, en los Estados Unidos, 57.000 millones de dólares en publicidad, mientras que la inversión en la búsqueda, esto es, el salario de los investigadores a sueldo, ascendía a 29.600 millones de dólares.

“Los expertos encargados de aconsejar a los servicios de salud para la puesta en el mercado de medicinas son, casi todos, los asalariados de los laboratorios fabricantes (para el GARDASIL®, ambos expertos, John Bosnego y Alan Show, eran unos biólogos empleados en el laboratorio que fabricaba la vacuna). Pero lo que sucede es que, a pesar de este control de la información, el escándalo hubiera sido tan enorme que el laboratorio habría debido sacar su medicina del mercado. Es el caso del laboratorio Merck, que debió retirar de la venta el antiinflamatorio no esteroideo VIOXX®, mientras que la FDA, quien había sido sobornada por los expertos, ni siquiera no se lo pedía. Pero varias centenas de millares de muertos a causa de los efectos adversos movilizaron a los estadounidenses, quienes hicieron bastante presión para imponerle esta retirada. Este medicamento, considerado como un “block buster” (varios millones de dólares de beneficio) debe absolutamente ser reemplazada lo antes posible. Milagro, aquí esta el sustituto, el GARDASIL®, vacuna propuesta para prevenir el cáncer de cuello de útero en la mujer, presentada como la mayor innovación en la prevención de esta enfermedad. Mientras que es una vacuna contra el papilloma virus VPH 6-11-16-18, entre los 60 tipos que cuenta esta familia.” (Fuente: www.alluvions-mc.blogspot.com/2008/01/les-labos-ont-besoin-dargent.html)

“El 80% de las infecciones son asintomáticas y se curan sin tratamiento. En este caso, las lesiones intra-epiteliales retroceden espontáneamente y el VPH ya no sería detectable en el cuello. La duración media de la infección localmente detectable varía de 6 a 14 meses. Durante los 2 o 4 primeros años de la infección, solamente del 15% al 25% de las lesiones cervicales epiteliales de bajo grado evolucionan hacia el grado alto. Estamos lejos de las afirmaciones alarmantes del fabricante. En verdad, este virus es muy común y se encuentra en el 80% de los hombres y de las mujeres. La inmensa mayoría de nosotros experimentamos su presencia sin haberlo sufrido y sobretodo sin morir por ello. De todas maneras, en el año 2000, el índice de mortalidad por cáncer de cuello de útero fue de 3,3 mujeres cada 100.000 en los Estados Unidos y de 4 cada 100.000 en Australia. (…) El índice de mortalidad aumenta con la edad, situándose el mayor índice entre 75 y 79 años. Menos del 6% de las defunciones se producen entre las mujeres de menos de 35 años.”

¿Y si los virus no existieran?

El Instituto nacional del cáncer de los Estados Unidos considera que la relación directa entre el virus y el cáncer no está probada en absoluto. En un estudio controlado oficialmente, el 67% de las mujeres con cáncer de cuello y el 43% de las mujeres sin cáncer eran positivas a la prueba VPH. Estos cánceres son observados, en general, solamente de veinte a cincuenta años después de la infección.

Pero ahora sabemos que el cáncer es multifactorial y que depende tanto del medio ambiente y del estilo de vida como de la herencia. Los especialistas consideran que el 80% de los cánceres son causados por lo que bebemos, comemos, fumamos, nuestra exposición a las radiaciones o a los agentes carcinogénicos. Sin embargo, el Dr. Ryke Geerd Hamer invalida estas teorías, habiendo probado científicamente que todo cáncer se origina con un choque conflictivo preciso.

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El Dr. Stephan Lanka, virólogo y biólogo molecular, demostró que los virus no existen. Lo que se observa en el microscopio electrónico serían, según sus trabajos, únicamente residuos de procesos bioquímicos normales. Las imágenes de virus que podemos ver en las revistas científicas son generadas por ordenadores y son, así, solamente una representación de lo que se imagina, de su hipotética ubicación en la célula, en fin, de lo que podrían parecer si existieran. Dado que el virus necesita llegar al núcleo de la célula para reproducirse, ¿cómo puede ser que nuestro supuesto sistema inmunitario −un sistema de comunicación, según los descubrimientos científicos más recientes, y no de defensa− permitiera al mensaje viral llegar hasta el ADN? Este mensaje estaría allí para permitir evolucionar al organismo vivo.

En 1992, Peter Duesberg y Jody Schwartz, biólogos moleculares en la universidad de Berkeley (California) mostraron que los carcinogénicos son, sin duda, los responsables de las proliferaciones de las células anormales y no el VPH. “Dado que las células cancerosas son más susceptibles de padecer infecciones que las células normales, los virus serían más bien los indicadores y no las causas de las proliferaciones anormales.” Estas declaraciones confirman los trabajos del Pr. Antoine Béchamp: los virus son sólo unos testigos y no los responsables de las enfermedades. Para el Dr. Hamer los virus sí existen, participarían en la reparación de los órganos controlados por la corteza cerebral, es decir, la parte más reciente de nuestro cerebro. Hamer sigue de cerca los trabajos del Dr. Lanka, razón por la cual cada vez que habla de virus precisa “si es que existen”. No podemos decir que la interpretación de lo que ve un investigador bajo su microscopio sea la verdad; es solo una suposición.

“¿Cómo podemos creer que el VPH es el principal responsable del cáncer de cuello de útero en lugar de todos los carcinogénicos? −interrogan los investigadores que todavía ignoran los trabajos rigurosamente científicos de los Dres. Hamer y Lanka. Además, ¿estamos seguros de que el Gardasil® haya sido estudiado y sometido a un test antes de ser introducido en el cuerpo de las jóvenes? Según el AHRP (The Alliance for Human Research Protection), nada más lejos de la realidad. La vacuna no dio prueba de inocuidad ni de eficacia en el curso de sus ensayos clínicos. Ciertas cuestiones quedan sin respuesta. ¿Cuántas chicas participaron en los ensayos y durante cuánto tiempo han sido controladas?” Nadamos en pleno misterio.

El cáncer de cuello de útero:
la causa ha sido demostrada científicamente

El Dr. Ryke Geerd Hamer demostró que en el 100% de los casos, el cáncer del cuello del útero tenía como origen un choque conflictivo muy específico: frustración sexual o rechazo sexual. Y si el VPH existe verdaderamente, participaría en la curación del cuello de útero en consecuencia de la resolución del choque biológico. Considerar el VPH como responsable del cáncer de cuello es como si, observando a los bomberos en acción en el momento de un incendio, les hiciéramos responsables de haberlo provocado. Según el famoso oncólogo especializado en los cánceres femeninos, los tratamientos de la medicina convencional frenan o paran de golpe la fase de curación, por una interpretación errónea de lo que es observado en el cuello de útero.

¿Verdaderamente sin riesgo?

Según el VAERS (National Vaccine Information Center), entre julio de 2006 y enero de 2007, y como consecuencia de la inyección de esta vacuna entre personas de 11 a 27 años, hubo en los Estados Unidos 82 informes de efectos secundarios graves, que provenían de 21 Estados. Más del 60% de estas manifestaciones se produjeron durante las 24 horas posteriores a la vacunación. Todas las demás, excepto tres, sobrevinieron en el curso de la semana siguiente. Entre estos efectos secundarios podemos citar, entre otros: neuralgias, gastroenteritis, apendicitis, inflamaciones de la pelvis, crisis de asma, espasmos de los bronquios y artritis. Los efectos comunicados al VAERS representan tan solo un pequeño porcentaje de las complicaciones sobrevenidas. El 2 de junio de 1993, la FDA reconocía en Jama que: “solamente el 1% de los accidentes graves les son comunicados”. La revista Money de diciembre de 1996 confirmaba este ínfimo porcentaje.

Enormes intereses financieros

“En los Estados Unidos, el Gardasil® es comercializado por Merck, quien espera sacar, por lo menos, 2.000 millones de dólares en ventas, sobre todo si se vuelve obligatorio para la admisión de los niños en la escuelas”, sostiene Silvie Simon, quien estudia de cerca los desafíos de esta vacunación masiva. Y continúa: “¿Necesita reflotar sus arcas para hacer frente a los numerosos procesos intentados contra uno de sus otros productos, el Vioxx®, y compensar así las pérdidas debidas a este medicamento que fue calificado también de “notable”?” El laboratorio financió una campaña de promoción muy agresiva con la ayuda de lobbistas profesionales y con la ayuda de una organización aprobada por el gobierno, “Women in Government”, un grupo de mujeres legisladoras. El 80% de los Estados pidieron ya que esta vacuna fuera exigida por las instancias oficiales de salud para la entrada en la escuela, y una veintena de Estados estudia las modalidades de esta obligación. Texas ha ido más lejos todavía en la negativa de democracia. El 2 de febrero de 2007, Rick Perry, gobernador republicano de Texas, dio la orden de vacunar a todas las jóvenes de más de once años en su Estado, contradiciendo las leyes de Texas e ignorando los derechos de autoridad parental, así como la ética referente a una enfermedad de transmisión exclusivamente sexual. Los niños que sacrificaron su salud para pagar los daños del Vioxx® nos recuerdan a los niños sacrificados a los dioses en otra época por civilizaciones calificadas por la nuestra como “bárbaras”.

La agencia Associated Press señaló que “uno de los tres lobbistas del laboratorio era Mike Toomey, antiguo jefe del equipo de Perry, actualmente dirigido por la republicana Dianne White Delisi, que es responsable también de Women in Government. Es decir, que el antiguo colaborador del gobernador trabaja actualmente para Merck, la compañía farmacéutica que financió la campaña del gobernador, el cual aprovechó su poder dictatorial para exigir, sin ningún debate público previo, la vacunación masiva de chicas muy jóvenes, con un producto que retribuirá a Merck decenas de millones de dólares. Las compañías farmacéuticas son expertas en el arte de disfrazar sus provechos en iniciativas altruistas de Salud Pública y es probable que poca gente se diera cuenta de que Merck ganó sumas escandalosas gracias a estas artimañas. Merck vertió 6.000 dólares al gobernador Perry para su campaña de reelección, pero cosechará cerca de 1.000 millones de dólares al año solo por sus ventas en los Estados Unidos. Lo que ocurre de momento en Texas es una forma de tiranía médica y es solo el principio de una batalla monumental entre los derechos de los ciudadanos y el control de los Estados.”

“La vacunación contra ciertos papilomavirus es posible hoy para las mujeres que lo deseen; pero no es indispensable, porque la prevención del cáncer de cuello existe ya con los frotis de detección; de hecho, como la vacunación no es necesaria ni suficiente para prevenir el cáncer de cuello y como sus efectos nefastos a largo plazo son desconocidos, tenemos el derecho de preguntarnos si esta vacunación es útil, incluso deseable”, advierte el médico y autor Martin Wincker, que exhorta a las mujeres a no alarmarse y, sobre todo, a no ceder a la campaña de vacunación basada en el miedo. “En todo caso, no hay nada criminal o peligroso en el hecho de no hacerse vacunar o no hacer vacunar a sus hijas.

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MaterialdeNMG
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