Entrevista al Dr. Hamer 2017-03-26T01:58:47+00:00

Entrevista al Dr. Hamer

Entrevista sobre la Nueva Medicina Germánica
El contenido que se presenta a continuación fue transcrito y traducido de una grabación alemana producida por la editorial “Amici di Dirk”, desde Colonia (Alemania) en 1992.

El propósito fue introducir al gran público a la “Nueva Medicina Germánica” del Dr.  Ryke Geerd Hamer, y a sus libros “Cáncer, enfermedad de la psique” y “Legado de una nueva medicina, Volumen 1, El sistema ontogénico de los tumores, incluyendo el cáncer, la leucemia, la psicosis y la epilepsia”.

La grabación, en la cual se discuten enfermedades específicas así como por ejemplo tipos diversos de cáncer y enfermedades oncoequivalentes, ayuda a comprender de manera general la Nueva Medicina Germánica.

1 entrevista al doctor hamerDr. Hamer, ¿qué le motivó a investigar el cáncer y a hacer conexiones entre la psique y las enfermedades?

No me ocupé de esto realmente hasta 1978. Era doctor de medicina interna y había trabajado en clínicas universitarias durante quince años, cinco de ellos como profesor. Tenía también mi práctica privada por algunos años, hasta 1978. Pero entonces sucedió algo terrible: mientras dormía en un bote, mi hijo Dirk fue baleado, sin razón, por un loco, un príncipe italiano. Este fue, para mí, un choque terrible, repentino e inesperado, y me sentí incapacitado para reaccionar.

Los eventos o conflictos cotidianos no nos pillan generalmente de esta manera ‘desprevenida’.

En general tenemos la oportunidad de prevenir los conflictos normales que enfrentamos a diario, pero aquellos conflictos para los cuales no nos podemos preparar y que nos causan esta sensación de desamparo, esta inhabilidad de reaccionar, esencialmente crean un choque de pánico. Estos conflictos los denominamos conflictos biológicos.

En 1978, desarrollé un cáncer testicular a causa de conflicto biológico de este tipo; en este caso, llamado ‘conflicto de pérdida’. Como jamás había estado seriamente enfermo, me pregunté si es que mi condición no tendría algo que ver con la muerte de mi hijo. Tres años más tarde, como jefe de medicina interna en una clínica ginecológica-oncológica en la universidad de Munich tuve la oportunidad de estudiar pacientes femeninas con cáncer y de comparar mis hallazgos para ver si es que el mecanismo en el caso de ellas había sido similar al mío; comprobar si también ellas habían experimentado un choque tan terrible.

Descubrí que todas ellas, sin excepción, habían experimentado el mismo tipo de conflicto biológico que había sufrido yo.

Fueron capaces de recordar el choque, el insomnio resultante, la pérdida de peso, las manos frías y el comienzo del crecimiento de un tumor. Al mismo tiempo, mi punto de vista difería profundamente de los conceptos médicos prevalecientes en aquel entonces, y cuando les presenté estos descubrimientos a mis colegas; ellos me dieron un ultimátum: ya bien negaba mis descubrimientos o dejaba la clínica de inmediato.

2 ¡Suena como en la Edad Media! ¿Cómo reaccionó?

Me fue imposible abnegar lo que me parecía era la verdad, de manera que me fui. Este despido injusto me llevó a perder la confianza en mí mismo. Recuerdo claramente mi frustración y desengaño al ser echado de la clínica por presentar conocimientos científicos nuevos, incontrovertibles, metódicamente investigados. Me parecía que tal cosa era imposible. Fue muy traumático y me fue muy difícil examinar mis últimos doscientos pacientes. Sin embargo terminé mis estudios y, en el último día, nació la LEY FÉRREA DEL CÁNCER (LFC).

3 ¿Quizás pudiera usted explicarnos, en términos simples, los criterios esenciales de la LFC?

La LFC es una ley biológica. Cumple con tres criterios. El primero es que cualquier cáncer o enfermedad oncoequivalente es iniciada por un DHS. Es decir, un evento de choque conflictivo sumamente severo, altamente agudo, dramático, que a uno lo aísla y que se manifiesta simultáneamente en tres niveles:

  • En la psique
  • En el cerebro
  • En el órgano

El DHS es el Síndrome de Dirk Hamer. Lo llamé así porque el choque de la muerte de mi hijo me causó el cáncer testicular. Este DHS se ha convertido en el foco principal de la Nueva Medicina Germánica.

En cada caso particular de enfermedad, nos corresponde trabajar en forma concienzuda para encontrar el DHS con todas sus variables. Tenemos que remontarnos en el pensamiento al evento mismo para entender por qué alguien se ve afectado por este problema-conflicto biológico; la razón por la que fue tan traumático, por qué no hubo nadie con quien discutirlo y por qué fue un problema.

Un buen doctor debe ser capaz de transferirse al alma misma de un niño, de un anciano, de una muchacha joven o incluso de un animal en el momento de un DHS. Solo entonces será capaz de descubrir el conflicto biológico y distinguirlo de cientos de otros problemas.

4 ¿La LFC tiene otros dos criterios?

Sí. El segundo es que en el momento del DHS el contenido del conflicto determina el FH (foco de Hamer), que es el lugar específico en el cerebro, y la ubicación del cáncer o enfermedad oncoequivalente en los órganos del cuerpo.

Cada conflicto tiene un contenido específico que se define exactamente en el momento del DHS.

El producto/resultado del contenido del conflicto es ‘asociativo’, lo que quiere decir que sucede inconscientemente y por lo tanto pasa desapercibido por nuestra comprensión consciente. Por ejemplo, un chófer involucrado en un accidente, cuyo camión pierde todo el petróleo o leche que llevaba como carga, son ejemplos de conflictos típicamente relacionados con ‘agua-líquido’. La asociación del choque del accidente causa un conflicto biológico relacionado con ‘agua-líquido’ que se evidencia como una enfermedad específica, un cáncer del riñón.

5 ¿Quiere esto decir que cada evento y su contenido conflictivo se relaciona con un tipo bien definido de cáncer y se manifiesta en un área específica del cerebro?

Sí, un relé muy específico en el cerebro. En el caso del cáncer de riñón, causado por la ocurrencia de un conflicto de ‘agua-líquido’, una especie de cortocircuito se da lugar, en el momento del DHS, en un lugar predeterminado del cerebro, causando un problema ya sea en el riñón izquierdo o el derecho, según el caso.

Este cortocircuito, que se manifiesta como una lesión en el cerebro, se puede fotografiar con tomografía computerizada (TAC) y se ve como los círculos concéntricos de un tiro al blanco, o como la imagen que se forma en la superficie del agua tranquila cuando se tira una piedra dentro de ella.

tac-cerebral

Los radiólogos han confundido estos anillos con defectos creados por la maquinaria. Este relé en el cerebro se llama FH. Este nombre, incidentalmente, se lo debo a mis detractores, quienes sardónicamente se referían a ellos como Focos de Hamer, o los chistosos Hamer ‘seats’.

6 Y, ¿cuál es el tercer criterio de la LFC?

El tercer criterio es que el transcurso del conflicto corresponde al desarrollo específico del FH en el cerebro y un desarrollo muy determinado de cáncer o enfermedad oncoequivalente en el órgano.

En otras palabras, este conflicto biológico impacta tres niveles simultáneamente: la psique, el cerebro y el órgano. Ahora, ya es obvio y está bien comprobado que el transcurso del conflicto está sincronizado en los tres niveles.

Digamos que el sistema está predeterminado en un sentido significativo desde un punto de vista científico porque, si uno conoce la ubicación exacta en cualquiera de los tres niveles, los otros dos pueden ser ubicados y descifrados. Esto quiere decir que tenemos un organismo que podemos representar a tres niveles, pero que en verdad es una unidad.

La siguiente anécdota es una buena ilustración de este tema: después de una charla que di en Viena, en Mayo del 91, un doctor me entregó la tomografía computerizada de un paciente y me pidió que discutiera el estado orgánico de esta persona, y a qué conflictos se debía. Estaban veinte colegas presentes, incluyendo radiólogos y especialistas en TAC. De los tres niveles, tenía yo ante mi nada más que el nivel cerebral. Estos TAC del cerebro me permitieron diagnosticar un cáncer nuevo de vejiga comenzando a sangrar, en su estado de curación, un antiguo carcinoma de la próstata, diabetes, un viejo carcinoma pulmonar y una parálisis sensorial de un área específica del cuerpo, así como, por supuesto, los correspondientes conflictos. El doctor se detuvo para felicitarme, “cinco diagnosis y cinco aciertos. Eso es exactamente lo que el paciente tiene y ha sido usted capaz incluso de diferenciar lo que sucedió antes de lo que está sucediendo ahora, ¡fantástico!” Uno de los radiólogos me dijo: “Me ha convencido con su método. ¿Como hubiera podido adivinar un nuevo carcinoma sangrante? Yo no podía ver cosa alguna en el TAC pero, ahora que nos ha mostrado usted el relé, me es posible ir viendo sus hallazgos.”

7 Quizás pudiéramos hablar unos momentos sobre el nivel psíquico. ¿Cómo sabría yo si he tenido un choque que pudiera resultar en un cáncer? ¿Cómo lo reconocería?

Hay signos muy específicos que claramente permiten distinguir los problemas/conflictos cotidianos de nuestras vidas de estos otros. Desde el primer momento de un DHS, usted experimentaría estrés continuo en el sistema nervioso simpático. Los síntomas incluirían manos y/o pies fríos, pérdida de apetito, pérdida de peso, insomnio, así como una preocupación constante (noche y día) con el contenido del conflicto. Esta situación solo cambia cuando el conflicto ha sido resuelto. A diferencia de los problemas cotidianos, vemos que el paciente cae en una fase de estrés continuo que causará síntomas específicos así como un crecimiento canceroso. El FH en el cerebro, que se hace visible de inmediato, muestra que la psique del paciente manifiesta síntomas definidos y precisos que no pueden ser ignorados.

8 ¿Qué ocurre cuando tal conflicto biológico ha sido resuelto?

Cuando un conflicto biológico se ha resuelto podemos ver síntomas muy claros a nivel psíquico, así como a nivel cerebral y orgánico. A nivel psíquico y vegetativo, vemos que el paciente ha cesado de pensar obsesivamente sobre el contenido de su conflicto. Las manos repentinamente vuelven a estar calientes, el apetito mejora, se renormaliza el peso y el paciente comienza a dormir mejor. Puede haber cansancio, debilidad y una necesidad de descansar. De ninguna forma es esto el principio del fin, sino al contrario, un signo muy positivo. Esta fase curativa varía en su duración, dependiendo de lo que haya durado el conflicto anterior. En el ápice de la fase de curación, mientras el cuerpo retiene gran cantidad de agua, observamos la crisis epiléptica o epileptoide que manifiesta diferentes síntomas para cada enfermedad.

Después de la crisis epiléptica-epileptoide, el cuerpo se deshace del líquido en la hinchazón (infiltración de los tejidos con agua) y lentamente vuelve a la normalidad, el paciente siente retornar sus fuerzas.

Vemos un desarrollo paralelo en el cerebro −donde el FH mostraba una configuración de anillos en diana durante la fase activa del conflicto, ahora durante la fase de curación muestra un edema. También podemos observar sobre el escáner TAC cómo los anillos del FH se oscurecen y se hacen más turbios a medida que el relé entero se hincha durante este tiempo. Esta crisis epiléptica o epileptoide, accionada por el cerebro, denota la cúspide del edema y a la vez el comienzo de la renormalización. En la segunda mitad de la fase de curación, el tejido conectivo del cerebro, en sí inofensivo, el tejido glial, llena el FH para repararlo. Este tejido verdaderamente inocuo, que se colorea de blanco en un escáner de TAC al aplicársele tintura de yodo, se confundía antes con un tumor cerebral y se operaba. Puesto que en sí, las células cerebrales no se pueden multiplicar después del nacimiento, ¡los tumores cerebrales verídicos no pueden existir!.

A nivel orgánico, vemos que el crecimiento canceroso cesa. Esto significa que el conflicto biológico ha sido resuelto −a esto le llamamos ‘conflictolisis’. Esta es una percepción muy importante que define la terapia a seguir. A nivel orgánico, vemos clara mejoría de curación, que discutiremos más adelante. Incluso la crisis epiléptoide se muestra en los dos niveles correspondientes así como a nivel del órgano (psique, cerebro y órgano).

9 ¿Puede usted describir esta crisis epileptoide?

crisis epileptoideLa crisis epileptoide es algo diseñado por la Madre Naturaleza hace más de un billón de años. Cursa los tres niveles simultáneamente. Sucede durante la cúspide de la fase curativa, y tiene como propósito comenzar a reestablecer la normalidad. Lo que usualmente llamamos un espasmo o ataque epiléptico, con calambres musculares es tan solo una de las formas de crisis epileptoides, vale decir, la que sobreviene al haber resuelto un conflicto motor.

Las crisis epileptoides ocurren en todas las enfermedades pero hay variaciones en cada una de ellas. La Madre Naturaleza creó un truco extraordinario para este evento significativo. En medio de la fase curativa, el paciente experimenta una reaparición del conflicto fisiológico, lo cual implica que el paciente sufre su conflicto una vez más durante un corto tiempo (fase de estrés) y esto incluye manos frías, transpiración fría centralizada, y todos los síntomas de la fase activa del conflicto. Esto permite suprimir el edema cerebral y eliminar el líquido que almacena y así posibilitar el retorno del paciente a la normalidad.

Después de la crisis epileptoide, el paciente experimenta un alza de temperatura y su primera fase urinaria. A partir de esta crisis epileptoide, el paciente se encuentra en camino a la normalidad. En otras palabras, si el paciente puede superar esta crisis, una crisis ulterior o más complicada es poco probable. La segunda fase urinaria ocurre al final de la fase de curación, cuando el cuerpo elimina una masa de orina que constituye el resto del edema. El punto de peligro reside justo antes del final de la crisis epiléptica-epileptoide en la cual se aclarará si es que tal crisis bastó para invertir al regulador o controlador (en el cerebro).

La crisis epileptoide más conocida es el infarto de corazón. Crisis epileptoides son la embolia pulmonar, crisis de hepatitis o crisis de neumonía.

A veces, una fuerte dosis de cortisona es necesaria por inyección para ayudar al cuerpo a efectuar los cambios necesarios, especialmente en el caso de conflictos de larga duración. En casos difíciles, la cortisona puede ser administrada aún antes.

10 ¿Podría usted describir algunos conflictos típicos y explicarnos por qué les llama ‘conflictos biológicos’?

La razón de por qué los llamamos conflictos biológicos es porque tenemos que comprender la evolución histórica y encontrar una analogía, ya que el conflicto transcurre en forma equivalente en los humanos y los animales.

Los conflictos biológicos no tienen nada que ver con nuestros conflictos intelectuales o psicológicos. Son de características fundamentalmente diversas.

En su naturaleza, son como eventos-problema implantados en el programa arcaico de nuestro cerebro. Usted piensa que piensa, pero en realidad, el conflicto ya en forma asociativa tuvo su impacto un momento antes de que pudiera comenzar a pensar. Por ejemplo, cuando un lobo devora a una oveja joven, la oveja madre sufre un conflicto ‘madre-hija’ tal como lo haría una madre humana, desarrollará un cáncer de mama en mismo lado en que una madre humana tendría un cáncer de seno. El lado depende de que el humano sea diestro o zurdo, y lo mismo para el animal.

El FH para el conflicto territorial de ‘nido madre-hijo’ se localiza en el mismo lugar en el cerebro de la madre que el relé para la ‘relación’ madre-hijo. El FH para el conflicto ‘madre-hijo’, especialmente el conflicto de comportamiento de amamantamiento, también se ubica en el cerebro del bebé en el relé para la relación madre-hijo. Todos nuestros conflictos biológicos se pueden clasificar de acuerdo a esta evolución histórica. Cuando la conducta especial fue programada en el transcurso de nuestra evolución histórica, no solamente correspondían entre sí las áreas del cerebro y los órganos, sino que también los conflictos se relacionaron.

Todos estos eventos relacionados en la psique que indican problemas tienen una localización histórica y orgánica muy cercana entre sí en el cerebro. Incluso tienen la misma conformación celular histológica (tejidos orgánicos). Nos es posible apreciar este maravilloso orden de la naturaleza una vez que aprendemos a observar nuestro organismo desde un punto de vista de su evolución histórica.

11 ¿Podría usted darnos ejemplos de la vida diaria?

Imagínese una madre parada en la vereda tomando a su niña de la mano y charlando con su vecina. La niña se zafa y corre a la calle. Se oye el chirriar de unos frenos y un coche golpea a la niña. La madre no tiene aviso alguno, ha sido pillada totalmente desprevenida. El choque la congela. A la niña la llevan al hospital donde está en estado crítico por varios días. Las manos de la madre se ponen frías como el hielo, no puede dormir y experimenta un estrés que lleva a la formación de un nódulo en su seno izquierdo, suponiendo que sea diestra. Ella sufre un típico conflicto de ‘madre-hijo’, con una formación de anillos en diana en el cerebelo derecho. A partir del momento en que la niña vuelve a la casa y el doctor dice “tuvimos suerte, la niña se recuperó” las manos de la madre vuelven a ponerse cálidas y la fase de resolución del conflicto comienza, la madre duerme mejor, vuelve su apetito. Este es un conflicto típico y tiene las mismas consecuencias para los humanos que para los animales.

Otro ejemplo: una mujer pilla a su marido en la cama con la mejor amiga de ella. Va a sufrir un conflicto de frustración sexual. En lenguaje biológico, el conflicto de copulación, causará un carcinoma en el útero de una mujer diestra. Pero no es necesario que todas desarrollen este conflicto en tal situación. Por ejemplo, si la mujer no amaba al marido y pensaba divorciarse de él, no experimentaría esta sorpresa como conflicto sexual, más bien como conflicto humano debido a la falta de unidad en la familia. En aquel caso el conflicto sería de compañero, y causaría un cáncer del seno derecho si ella fuera diestra. Aquello que aparenta ser el mismo suceso puede tener diferente significado psicológico para cada individuo.

El punto decisivo no es lo que pasó, sino qué experimentó el paciente en el momento psíquico del DHS.

Este mismo acontecimiento podría igualmente ser un conflicto de ‘miedo-asco’, causando hipoglicemia (azúcar en la sangre anormalmente baja), si es que la mujer pilla al marido en una situación fea, quizás con una prostituta. O bien podría generar una sensación de auto-desvalorización, con o sin conflicto sexual, si la mujer pilla al marido con una niña veinte años más joven que ella misma. Su sensación entonces podría ser “no puedo competir” o bien “no le puedo ofrecer lo que le puede ofrecer ella.” En este caso, sería el esqueleto, el hueso púbico de la pelvis, el que se vería afectado. Veríamos allí una osteólisis (deficiencia de calcio) como signo de la sensación de auto-desvalorización sexual.

Uno tiene que saber todo esto para descubrir lo que pensaba el paciente en el momento del DHS, porque es en ese instante cuando se establece el sendero por el que cursará la enfermedad. Este sendero pinta un cuadro muy significativo, puesto que todos los contratiempos y problemas remanentes dependen de este evento singular, único. Podemos incluso definirlo como un conflicto alérgico.

12 Dr. Hamer, ¿puede uno ya tratar al paciente con la LFC?

En principio, sí, pero la LFC es tan solo la primera ley del proceso biológico de la Nueva Medicina Germánica. En total, tenemos cinco procesos biológicos que he descubierto empíricamente, lo cual quiere decir que son observables en por lo menos 15,000 casos recolectados y documentados. Si se trabaja concienzudamente, uno debería examinar los cinco procesos biológicos.

13 Sigamos pues la secuencia. ¿Cuál es la segunda ley del proceso biológico que usted descubrió?

La segunda ley biológica de la Nueva Medicina Germánica es el hecho de que cada enfermedad tiene dos fases.

segunda ley biologica

14 ¿Todas las enfermedades? ¿no únicamente el cáncer?

Sí, todas las enfermedades tienen dos fases −‘fría’ y ‘caliente’−. En el pasado, los doctores observaban alrededor de 1.000 enfermedades pero desconocían estas dos fases. 500 de ellas habrían sido enfermedades ‘frías’ durante las cuales los vasos sanguíneos se contraen, y que causan palidez y pérdida de peso. Las otras 500 habrían sido enfermedades ‘calientes’ con fiebre, vasos sanguíneos dilatados, fatiga y buen apetito. Todas esas enfermedades evitables se conceptualizaban como enfermedades separadas. Actualmente, sabemos que esto es incorrecto. De acuerdo al conocimiento que tenemos hoy, solo son 500 enfermedades en dos fases diferentes. La primera siempre es fase ‘fría’ de conflicto activo con el estrés sobre el sistema nervioso simpático, y la segunda, si es que el conflicto se resuelve, siempre es una fase ‘caliente’ de recuperación-curación. El FH para estas dos fases se localiza en el mismo lugar en el cerebro, de forma que se puede considerar como el mismo FH. En la fase de conflicto activo, el TAC muestra anillos nítidos, y en la fase de curación los anillos se disuelven en el edema.

Este ejemplo nos permite ver que esta ley biológica es importante no tan solo para el cáncer sino para toda la medicina. Incluso un viejo venado (ciervo macho) que ha sido echado de su territorio por uno joven permanecerá en estrés duradero, sufriendo conflicto biológico −digamos, conflicto territorial con FH en un punto encima de donde está la oreja derecha, en el cerebro. El venado atacará al más joven queriendo recobrar su territorio. No puede comer ni dormir, pierde peso y con el tiempo sufre un calambre o retorcijón en el pecho; angina pectoris. Hablando desde un punto de vista orgánico, tiene una úlcera, lo cual quiere decir que tiene pequeños abscesos en la arteria coronaria. Ataca al venado más joven porque es la única forma de echar a su rival del territorio. Si lo logra, después de esto, entra en una curación prolongada, la fase de vagotonía. Recobrará la calidez de las extremidades, volverá a comer y estará sumamente cansado. En la cúspide de la fase de curación experimentará el infarto al corazón como crisis epileptoide. Si sobrevive, le será posible guardar su territorio. Es igual en el mundo animal como lo es en el humano. Para un varón, su territorio podría ser su tierra, su negocio su familia, su lugar de trabajo, etc. Tenemos muchos trozos de territorio, incluso un coche puede ser un territorio.

Para los humanos, un ataque al corazón solamente se hará notorio si el conflicto ha durado por lo menos tres o cuatro meses; sin embargo, si el conflicto ha durado más de un año y el comienzo de la segunda fase no ha sido percibido, en general es fatal.

Un TAC cerebral es una forma rápida de diagnosticar esto. Uno podría preguntarse por qué la medicina no había descubierto esta ley de las dos fases hace ya tiempo, puesto que es tan obvia. La respuesta es tan fácil hoy como antes era difícil. Si el conflicto no se resuelve, la enfermedad permanece en la primera fase, lo cual significa que el individuo se mantiene en la fase de conflicto activo, perdiendo peso gradualmente y finalmente muriendo de pérdida de energía nerviosa o caquexia. La ley de las dos fases en todas las enfermedades solo se aplica cuando el individuo puede resolver su conflicto. Sin embargo, esta ley es válida para cada enfermedad y, respectivamente para cada conflicto, ya que en principio cada conflicto se puede resolver de muchas maneras.

15 Dr. Hamer, ¿cual es la tercera ley que usted descubrió?

Es el sistema ontogénico de los tumores y enfermedades onco-equivalentes.

16 ¿Qué quiere decir el término técnico ‘ontogénico’?

Ontogénico quiere decir que todas las enfermedades en la medicina proceden de la historia evolutiva del ser humano.

tercera ley biologica

17 ¿Cómo la descubrió?

Descubrí el sistema ontogénico de los cánceres y enfermedades oncoequivalentes tras observación de aproximadamente 10.000 casos. Trabajaba en forma absolutamente empírica como cualquier buen científico debería hacerlo. Documentaba todos los casos que iba recolectando junto con los escáner TAC del cerebro así como la evidencia histológica. Fue solamente cuando había ya juntado toda esa información y comparado los resultados cuando descubrí que había un sistema subyacente. Fue imponente, en particular porque jamás habíamos pensado que eso fuera posible.

Había muchos pacientes con tumores compactos que mostraban crecimiento celular en la fase de conflicto activo (o fase simpaticotónica) pero en otros casos crecían durante la fase de curación (o fase vagotónica) después de haberse resuelto el conflicto (conflictolisis). Simplemente no podía tratarse de la misma enfermedad. Por lo tanto había dos formas de aumento celular:

  • Una en la fase de conflicto activo
  • la otra durante la fase de curación.

Aquellas enfermedades que muestran una reducción o disminución celular (hoyos, necrosis o úlceras, también llamadas abscesos) en la fase de conflicto activo, tienen aumento celular en la fase de curación. Comparé estos descubrimientos distintos y siempre percibía la presencia de este sistema. Aquellos tumores que durante la fase de conflicto activo formaban crecimiento celular, siempre tenían sus relés en el tronco cerebral y en el cerebelo. Estas dos porciones del cerebro en conjunto se denominan el ‘paleo-encéfalo o cerebro antiguo’.

Todas las enfermedades cancerosas, por lo tanto, que manifiestan crecimiento celular durante la fase de conflicto activo, tienen su relé en el cerebro antiguo, que es de donde son dirigidas. Y todos los así-llamados tumores, que no son sino especies de síntomas de curación exagerada, que muestran aumento celular durante la fase de curación, tienen sus relés en el cerebro.

Esta conexión sistemática fue descubierta en 1987 y fue denominada el sistema ‘ontogénico de los tumores y enfermedades cáncero-equivalentes’. Con la Ley Férrea del Cáncer y la Ley de que cada enfermedad ocurre en dos fases, la primera clasificación sistemática de la Nueva Medicina Germánica había sido establecida.

‘Ontogénesis’ significa el origen y desarrollo del ser viviente individual. ‘Ontogénico’ significa relacionado con el desarrollo del ser individual. Por lo tanto, el sistema ontogénico de los tumores significa que ni la localización del FH en el cerebro ni el tipo de tumor o necrosis que se desarrollan subsecuentemente ocurren al azar, ya que todo esto está lógicamente pre­destinado en la evolución histórica del ser humano.

Se dice que la ontogénesis es una recapitulación de la filogénesis (el desarrollo evolutivo de un organismo o grupo de organismos), lo cual significa que el desarrollo de las distintas especies hasta la humana se repite en el tiempo embrionario y durante la infancia del niño. Sabemos que las tres capas celulares son creadas en las primeras semanas de desarrollo embrionario y que los órganos proceden de esas tres capas celulares primarias:

  • la interna o endodermo
  • la media o mesodermo; y
  • la externa o ectodermo

Cada célula y cada órgano de nuestro cuerpo pueden entenderse en relación a una de estas capas celulares. Los órganos que proceden de la capa celular interior tienen su relé o centro de dirección en el tronco cerebral, la región más antigua del cerebro. En casos de cáncer, desarrollan aumento celular con tumores compactos del tipo adenoide.

Las células, y respectivamente los órganos que proceden de la capa celular exterior tienen su relé o centro de dirección en la corteza del cerebro, la región más joven de nuestro cerebro. En casos de cáncer, todos ellos causan reducción celular de tipo absceso, úlceras o bien sacrifican alguna función a nivel orgánico, como diabetes o parálisis.

En la capa celular media, debemos diferenciar entre el grupo más antiguo y el más joven. Las células y respectivamente los órganos que pertenecen al grupo más antiguo del nivel celular medio tienen sus relés en el cerebelo, lo cual quiere decir que aún están relacionados con el cerebro antiguo y por lo tanto generan tumores celulares de tipo compacto, adenoide en la fase de conflicto activo.

Las células y respectivamente los órganos que pertenecen al grupo más joven de la capa celular media tienen sus centros de dirección en la capa celular medular del cerebro. Por lo tanto crean necrosis u hoyos en los tejidos, respectivamente reducción celular como hoyos en los huesos, el bazo, los riñones u ovarios, y se les llama osteólisis, necrosis del bazo, riñones u ovario durante la fase de conflicto activo.

De todo esto, uno puede deducir que el cáncer no es una sinrazón de crecimiento desmedido de células al azar. Al contrario, es un desarrollo susceptible de ser entendido y es incluso predecible, y se ajusta con precisión al sistema ontogénico.

18 No todos los tumores son iguales. ¿Podría usted tal vez explicar y aclarar las diferencias entre tumores y enfermedades específicas?

Sí, es por eso exactamente que hasta el día de hoy nadie podía detectar un sistema en la formación de los cánceres. La presente escuela de medicina que yo llamo la ‘medicina para alumnos’, tiene una clasificación sin conexión sistemática alguna. La gente dice que hay cáncer cuando las células generan un crecimiento desbordado pero así como ahora podemos observar, las células pueden generar desarrollo desbordado en fases distintas, ya sea la fase de conflicto activo así como en la fase de curación.

Por ejemplo, un paciente sufre un conflicto indigesto, como si hubiera tragado un trozo demasiado grande y no lo puede digerir. Digamos que compró una casa pero de repente descubre que el contrato de venta es inválido, ha sido engañado y ha perdido la casa. Este choque lo puede llevar a desarrollar un incremento celular en el estómago llamado adenocarcinoma, que es un crecimiento como coliflor en el estómago. Este carcinoma ocurre en la fase de conflicto activo, con un FH en el lado derecho del tronco cerebral, la región más antigua del cerebro, en el llamado ‘puente’.

Otro ejemplo: un paciente sufre un conflicto con agua, líquido o algo equivalente; mientras nada en el mar, el joven paciente pierde fuerza y llega a estar cerca de ahogarse, pero lo salvan al último minuto. Durante meses, sueña con ahogarse y se le hace imposible acercarse a la playa. Sufre un cáncer del riñón (necrosis al parénquima) y desarrolla desintegración celular (necrosis) en el tejido del riñón (parénquima), hasta que el riñón deja de funcionar. Años más tarde, el paciente se va de vacaciones con su familia a la playa. Como a su hija le encanta el agua, se une a ella; con este simple acto resuelve su conflicto. En la fase de curación, crece un quiste de riñón de gran tamaño, un aumento de células. El quiste se pone duro (se endurece o indura) originando en un tipo de tejido conector que ayuda al riñón en su función urinaria. Y así pues llegamos a la razón original para el desarrollo del tumor. Estos cánceres o tumores no son en absoluto carentes de sentido; al contrario, son más bien algo muy útil.

Como en nuestro ejemplo, cuando tragamos un trozo demasiado grande y no lo podemos digerir, el organismo genera un gran tumor. Esto no carece de sentido puesto que las células digestivas e intestinales producen gran cantidad de jugo digestivo para así digerir el trozo con mayor facilidad.

Esta misma inteligencia entra en juego al construir un quiste de riñón que es en realidad un nuevo gran riñón para poder volver a orinar. Es esta la razón para los varios crecimientos tumorales que antaño no podíamos comprender.

Hoy en día, podemos diferenciar claramente entre ellos y localizarlos en el cerebro de acuerdo con su forma histológica y conflictos que los subyacen. Todos estos enlaces han sido resumidos en este sistema ontogénico de los tumores y equivalentes cancerosos.

Cada enfermedad conocida en la medicina transcurre en el marco de estas cinco leyes biológicas. Se las puede examinar y reproducir de acuerdo a este sistema ontogénico de los tumores y equivalentes cancerosos.

Los eventos en la psique y en el cerebro son equivalentes durante la misma fase, pero difieren a nivel orgánico. Aquí vemos que el cerebro antiguo dirige órganos que generan crecimiento celular durante la fase activa del conflicto mientras que el cerebro-nuevo dirige los órganos que forman hoyos, necrosis y úlceras en la fase activa del conflicto. En la fase de curación actúan a la inversa. En la fase de curación, el cerebro antiguo dirige órganos donde los tumores son destruidos con la ayuda de microbios especiales, mientras que el cerebro-nuevo dirige órganos que rellenan los hoyos, necrosis y úlceras con la ayuda de virus y bacterias, a través de hinchazón.

19 ¿Entiendo entonces que nos toca examinar la cuarta ley?

Sí, el sistema ontogénico de los microbios.

20 Dr. Hamer, ¿qué papel juegan los microbios en su sistema? ¿Cómo se entiende esto en relación con el sistema inmune?

Hasta hoy pensábamos que los microbios causaban infección. Esta perspectiva nos parecía correcta, ya que cada infección contiene microbios. En realidad, sin embargo, no es así. La totalidad del sistema inmune es solamente una ‘fata morgana’, está construido de hipótesis.

cuarta ley biologica

En las enfermedades evitables también olvidábamos que había habido una primera fase, aquella de conflicto activo. Los microbios se ponen activos solamente después de que se resuelve el conflicto. De hecho es el cerebro el que los dirige y activa. No son nuestros enemigos; nos ayudan en la administración de nuestro organismo. Como son dirigidos por el cerebro, nos ayudan a destruir los tumores cancerosos una vez que su función ha sido cumplida, o bien ayudan a rellenar los hoyos, necrosis y daños de tejido de los otros grupos cerebrales. Son nuestros fieles asistentes, ¡nuestros trabajadores auxiliares! El concepto de un sistema inmune, de un ejército que lucha contra los microbios enemigos, simplemente es errado.

21 Esta relación hace pensar en la tuberculosis. ¿Cómo podían, hace más de cincuenta años, todos aquellos que estaban obligados a permanecer en los sanatorios curar sus tuberculosis pulmonares?

Si ignoramos por ahora la tuberculosis de las costillas y nos concentramos en la verdadera tuberculosis pulmonar, entonces podemos afirmar que la tuberculosis pulmonar siempre era la fase curativa siguiente a un cáncer pulmonar avanzado. Este cáncer pulmonar siempre era un conflicto de temor mortal, siempre dirigido por nuestro tronco cerebral. El tumor crece en la fase activa del conflicto, pero se reduce en la fase curativa por medio de la micobacteria tuberculosa, siempre que este tipo de bacteria esté presente. Posteriormente son expelidos con la tos, frecuentemente en forma de escupitajo sanguíneo, llamado expectoración, el cual asustaba a la gente y les producía un renovado conflicto de miedo mortal. Esto puede reconocerse como un círculo vicioso.

Para los animales funciona de acuerdo al mismo molde; los tumores pulmonares son expectorados y lo que queda son las cavidades que les permiten respirar en forma más libre que al principio; pero si se carece de micobacterias tuberculosas, entonces las lesiones esféricas en los pulmones permanecen.

Actualmente, tras todas estas décadas, aún se encuentran estas ancianas lesiones pulmonares aunque estén inactivas y no puedan seguir creciendo. En el pasado, observábamos las cavidades −tuberculomas vacíos− porque había una abundancia de micobacterias tuberculosas.

22 ¿Nos puede decir algo al respecto de la 5a Ley Biológica?

La 5a Ley Biológica verdaderamente es la quintaesencia de las cuatro leyes biológicas que le preceden. Esta quintaesencia no solo contiene las previas leyes estrictamente científicas, sino que también abre una nueva dimensión. Es, en cierta manera, el alma de la Nueva medicina Germánica. Es más, de un salto, esta 5a Ley Natural nos permite conectar los hechos científicos con aquello que antaño pensábamos era algo trascendental, sobrenatural, parapsicológico o que solamente la religión podía explicar, algo que sentimos y experimentamos pero que no había cabido en el marco del modelo científico. Esta ley nos permite percibir una conexión comprensible al universo que nos rodea y del cual formamos parte.

Esencialmente, cada enfermedad debe ser entendida como un programa biológico de la naturaleza, procedente de la evolución y con definido propósito. En otras palabras, cada enfermedad manifiesta un programa específico que resuelve un conflicto biológico excepcional e imprevisto. Es una nueva forma de ver la enfermedad como un programa biológico significativo de la naturaleza, interpretado a través de la evolución de las especies.

Podemos ahora, por vez primera ver, entender no solamente que existe un orden natural sino también que cada proceso individual de la naturaleza tiene significado especial con respecto a todo lo existente.

23 Dr. Hamer, quizá pudiéramos enfocar la terapia práctica de los conflictos. ¿Es la terapia de conversación su primer paso?

No realmente. No necesitamos de la conversación terapéutica de la manera en que se usa en la psicoterapia, aunque bien es cierto que necesitamos hablar sobre el problema. Echémosle una mirada al reino animal de nuevo. Un animal solo puede sobrevivir si realmente resuelve su conflicto. El ciervo macho solo sobrevive si recupera su territorio. La hembra madre que ha perdido su cachorro solo puede sobrevivir si lo recupera. La Madre Naturaleza tiene un remedio automático que permite que la hembra rápidamente adquiera nuevos cachorros y así resuelve su conflicto.

Deberíamos resolver nuestros conflictos en forma tan práctica y real como lo hacen los animales. Un varón cuya mujer lo ha abandonado necesita recuperarla o conseguir otra mujer. El ciervo necesita recuperar su territorio o conseguir uno nuevo. Una solución permanente es la mejor solución.

Si esto no puede lograrse, usamos la terapia de conversación como segunda posibilidad. La terapia tradicional, que era la usanza hasta el día de hoy, era “tómese unos tranquilizantes y relájese”.

La Madre Naturaleza no creó esta fase sin propósito ya que, solamente gracias a este estrés, el individuo será capaz de resolver su conflicto. El estrés debe ser activado para permitir al paciente la posibilidad de resolver su conflicto. Si usted le recetara tranquilizantes al ciervo, este sería incapaz de volver a pelear para recuperar su territorio, al contrario, quedaría paralizado, incapacitado de enfrentar al intruso.

Uno puede observar en psiquiatría como los pacientes que han recibido tranquilizantes frecuentemente desarrollan enfermedades crónicas. Se les ha quitado la capacidad natural de resolver sus conflictos y, como consecuencia, muchos de ellos se ven condenados a vivir el resto de sus vidas en instituciones psiquiátricas.

24 Dr. Hamer, ¿cómo podemos trabajar terapéuticamente con las cinco leyes biológicas?

Tenemos que imaginarnos que el paciente tiene tres niveles: la psique, el cerebro y el órgano, los cuales en conjunto forman el organismo. La nueva terapia debe conceptualizarse a partir de estos tres niveles, o como extensiones de ellos.

Primeramente, es necesario encontrar el DHS (el choque conflictivo) y el contenido del conflicto, si es posible en cada uno de los tres niveles. Esto debe hacerse de forma cuidadosa y concienzuda. Debe evaluarse si el paciente es diestro o zurdo, para establecer cuál es el hemisferio cerebral que maneja principalmente el funcionamiento del paciente. Nos corresponde determinar la situación hormonal: una paciente femenina; ¿es sexualmente madura o está embarazada? ¿Está tomando la píldora (la cual bloquea producción hormonal en los ovarios) o está ya en la menopausia? Lo mismo es cierto para el varón: los cambios hormonales llevan a cambiar el hemisferio cerebral de trabajo. Así, la mujer que toma la píldora reacciona en forma masculina, con características masculinas; una mujer que toma anticonceptivos va a sufrir un conflicto territorial cuando el marido la abandona, cuando abandona su territorio.

Y no solamente buscamos el conflicto a nivel de la psique; uno debe localizarlo con precisión en el cerebro, de acuerdo con la fase del conflicto que rige en el momento de la anamnesis (la narración del paciente de su historia pasada) y examen.

El FH en el cerebro debe corresponder exactamente con la enfermedad cancerosa en el órgano. Cada ubicación específica en el cerebro está vinculada con un órgano específico en el cuerpo y viceversa. El conflicto debe resolverse comenzando por el nivel psíquico, ya que el problema real es la base del conflicto.

La hija de la madre del accidente debe sanar. Un varón que ha sufrido pérdida territorial al perder su trabajo debe encontrar otro, jubilar, unirse a algún club, o dedicar su tiempo a algún hobby. Hay muchas soluciones posibles para cada conflicto. En la naturaleza las soluciones están programadas. Por ejemplo, cuando a la oveja le roban su cría, resuelve su conflicto pariendo otra cría. También para los humanos el embarazo lleva una preferencia absoluta a partir del tercer mes, no hay cáncer que pueda continuar creciendo ya que el embarazo tiene prioridad absoluta.

Las complicaciones más serias que experimentamos a nivel cerebral ocurren con el edema que se desarrolla como signo de curación. La presión cerebral del paciente tiene que ser vigilada para que no caiga en coma. En los casos menos serios, el café, té, dextropur, vitamina C, Coca-Cola o una compresa con hielo pueden ayudar en esta fase. En los casos más difíciles, cortisona (en la forma compatible de administración retardada) es nuestra preferencia hoy en día. La cortisona no cura el cáncer; se la usa solamente como droga sintomática para contrarrestar los edemas cerebrales y orgánicos en la fase de curación, como por ejemplo en el caso de dolores óseos que ocurren porque se hincha la ‘piel’ del hueso. En los casos difíciles, los pacientes deberían consumir muy poco líquido, mantener la cabeza elevada y evitar la luz directa del sol. En el caso de edema de un costado, no se debe reposar sobre ese lado.

A nivel orgánico, lo que los médicos veían como tumor era siempre extirpado, ya fuera en la fase de conflicto activo o en la fase de curación. A este nivel tenemos ahora una nueva perspectiva para el futuro. Si el conflicto ha sido resuelto la operación o radiación serán la excepción más bien que la regla, y solo en aquellos casos en que el tumor cause una molestia mecánica al paciente, por ejemplo un quiste muy grande del riñón, o un crecimiento desmedido del bazo consecutivo a una curación de necrosis del bazo en fase de curación (la necrosis del bazo era la manifestación orgánica de un conflicto de hemorragia y herida que resulta en reducción de trombocitos −plaquetas sanguíneas− en la fase de conflicto activo).

Esto significa que hay que barajar de nuevo. Con nuestro conocimiento de la Nueva Medicina Germánica debemos evaluar: qué es lo que queda por hacer, qué es lo que tiene sentido y qué cosas no deben hacerse más. Hoy en día el paciente debe elegir si quiere o no operarse de un tumor intestinal, a sabiendas de que el conflicto está resuelto y por lo tanto que el tumor jamás volverá a crecer. En el 99.9% de los casos, le dirá a su doctor: “doctor, ya que no me molestará en los próximos treinta o cuarenta años, cojamos el riesgo y dejémoslo donde está.”

25 Dr. Hamer, ¿nos puede Usted explicar porqué la LFC es llamada una ley ‘férrea’?

Le llamamos ‘férrea’ porque es una ley biológica. El hecho que un niño siempre tiene que tener padre y madre es un ejemplo de una ley biológica, tiene que siempre haber dos partícipes para crear un niño. En la Nueva Medicina Germánica hay cinco leyes biológicas:

  1. la LFC (Ley Férrea del Cáncer)
  2. las dos fases de toda enfermedad
  3. el sistema ontogénico de los tumores y enfermedades oncoequivalentes
  4. el sistema ontogénicamente vinculado de los microbios
  5. el entender toda enfermedad que obedece esta ley (vale decir ontogénica y filogénicamente) como programa único de la naturaleza con pleno sentido.

fotografía reciente del doctor Hamer

Programas psíquicos: cuando se resuelve un conflicto, un programa específico es activado, la terapia es consecuencia automática; pero cuando un paciente es incapaz de resolver un conflicto, de acuerdo a estas leyes biológicas, el programa no se activa y el individuo va a morir. Esta estricta ley es la razón por la que la llamamos ‘Ley Férrea’.

26 Dr. Hamer, ¿de qué factor de tiempo hablamos, especialmente con respecto a las complicaciones, para prever la fase de curación?

El paciente naturalmente preguntará a su médico cuánto tiempo le va a tomar curarse de su enfermedad. Si uno trabaja cuidadosamente y encuentra tanto el DHS como el tiempo que tomó resolver el conflicto, se hace posible calcular cuánto duró el conflicto. Con una buena anamnesis también puede uno indagar la fuerza e intensidad del contenido del conflicto. La duración, e intensidad permiten calcular la masa del conflicto.

La crisis epiléptica o epileptoide en la fase curativa: uno tiene que conocer estas complicaciones ya que de vez en cuando pueden ser mortales. Sin embargo podemos salvar esas vidas preparándonos para contrarrestar algunas de estas complicaciones durante la etapa curativa con medicamentos, especialmente la cortisona.

El factor más importante en todo esto es que el paciente sepa cuáles son las complicaciones y tenga confianza completa en que el doctor comprende todo el proceso de la enfermedad, pues solo en este caso va a desarrollar una actitud distinta y relajada hacia la enfermedad.

El doctor estará al tanto de la fase de conflicto activo y de la conflictolisis y estará listo para guiar el curso de la terapia de forma acorde a la situación y las circunstancias. Esto permitirá también que se desarrolle gran confianza entre el paciente y su doctor.

Un paciente es menos susceptible al pánico si el médico le informa que tiene angina purulenta. ¿Qué es el angina purulenta? Es la fase de curación después del adeno carcinoma de las amígdalas. Los doctores han incrementado la práctica de tomar muestras de las amígdalas de los pacientes. El doctor luego informa al paciente de que sufre de cáncer a las amígdalas, lo cual es cierto, pero el resultado probable es que el paciente caiga en un pánico total. Este pánico puede causar un nuevo choque conflictivo, como por ejemplo conflicto de miedo-pánico-del-cáncer o conflicto de miedo mortal, lo cual desencadena un nuevo cáncer, así confirmando la diagnosis original del doctor.

27 Dr. Hamer, ¿dice usted que la metástasis no existe?

¡Absolutamente! Lo que el ignorante doctor observa es un nuevo cáncer, y su diagnosis y pronóstico causan un nuevo choque conflictivo en el paciente. El cuento de hadas de la metástasis está basado en hipótesis desconocidas y no comprobadas. No hay científico del cáncer que haya visto jamás células cancerosas flotar en la sangre arterial de un paciente de cáncer, que es donde serían encontradas si es que estuvieran en suspensión en las partes periféricas del cuerpo.

28 ¿Qué papel juegan las sustancias carcinógenas? ¿Es posible prevenir o evitar el cáncer a través de una nutrición sana?

¡Las sustancias carcinógenas no existen! Los científicos han experimentado con tantos animales y jamás han encontrado cosa alguna que produjera cáncer. Hubo un experimento estúpido que se condujo con ratas donde, a través de todo un año a la ratas les rociaban el interior de las narices con formalina concentrada, una sustancia que ellas naturalmente evitan. Estos pobres animales desarrollaron cáncer de la membrana mucosa en sus narices. ¡No fue causado por la formalina sino porque no podían soportar la formalina y terminaron con un DHS, un conflicto biológico de NO-QUERER-OLER la sustancia!

29 ¿Cuál es el peligro de la radiación radioactiva?

La radiación radioactiva como la de Chernobil destruye células en forma indiscriminada, particularmente las células primitivas de la médula ósea, ya que estas son las que naturalmente poseen la mayor tasa de división. Si la médula ósea, que es donde se fabrica la sangre, se daña, y el cuerpo sin embargo se recupera, entonces observamos leucemia, que en principio es la misma que la leucemia en la curación que sigue después del cáncer óseo. El DHS para el cáncer óseo es “no valgo nada”. Para ser más preciso, uno debe reconocer que los síntomas sanguíneos de la leucemia en la sangre no son específicos, y esto no solamente en el cáncer sino en cualquier curación de la médula ósea. El hecho de que casi ni un paciente haya sobrevivido la leucemia es debido a la ignorancia de los doctores que administran quimioterapia y/o radiación hasta eliminar incluso los más leves trazos de médula. Esto es exactamente lo opuesto de lo que habría que hacer. Brevemente, la radiación es dañina; mata células, pero no genera cáncer, puesto que el cáncer solo puede ser iniciado en el cerebro.

30 Y, ¿qué opina de la nutrición sana?

El concepto de que la comida sana puede prevenir el cáncer también es una tontería. Sin embargo, un individuo sano y bien nutrido, humano o animal, naturalmente tiene mucho menor tendencia a sufrir todo tipo de conflicto, tal como sucede con los ricos, cuya tendencia al cáncer es diez veces menor que la de los pobres, puesto que pueden resolver tantos conflictos con la billetera…

fotografía de un crocus

31 Dr. Hamer, ¿cuál es el significado del dolor en la Nueva Medicina Germánica? Actualmente, se interpreta como un signo negativo.

Sí, el dolor es un problema especialmente difícil. Hay distintos grupos de dolores: dolor durante la fase activa del conflicto, como en angina pectoris o úlcera estomacal, y dolor en la fase curativa, que es causado por la hinchazón, edema o tejido cicatricial. El dolor de la fase de conflicto activo de angina pectoris desaparece en el momento en que el conflicto se resuelve. Este dolor se puede resolver en el plano psíquico.

Por supuesto, que es sabido, pero es más conveniente aceptar el punto de vista dogmático de que el dolor es el comienzo del final y que no cabe otra cosa que disminuir el sufrimiento inmediatamente. La capacidad curativa natural del cuerpo simplemente se ignora, y así el cáncer continúa siendo una enfermedad mortal para los pacientes ignorantes que pueden ser manipulados.

32 ¿Cómo resumiría usted la importancia de la NMG? ¿Cuál es la esencia de esta?

La Nueva Medicina Germánica es una inversión total de la actual “medicina hipotética”. Esta medicina requiere desde 500 a 1.000 hipótesis y otras 1.000 hipótesis extra porque dado su conjunto de hechos, no saben otra cosa que trabajar estadísticamente.

33 Dr. Hamer, ¿qué significa el título ‘Legado de la Nueva Medicina’?

Creo que el conocimiento de la Nueva Medicina Germánica es el legado de mi hijo muerto, Dirk. Fue su muerte la que causó mi cáncer. Con honestidad en mi corazón, me abrogo la autoridad de transmitir este legado a todos aquellos afectados por esta enfermedad para que así ellos, con la ayuda de la Nueva Medicina Germánica, puedan entender su enfermedad, superarla, y recuperar la salud.

MaterialdeNMG
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