El corazón no es una bomba 2016-11-05T16:02:36+00:00

El corazón no es una bomba


Escrito por François Leduc

bombaEs fácil demostrar, desde el punto de vista de la fisiología humana, que el corazón no es una bomba. Si observamos su comportamiento, nos damos cuenta de que, en realidad, funciona como un ariete hidráulico y no como una bomba. Este órgano está constituido esencialmente por músculos estriados, los cuales, desde un punto de vista biológico, es imposible que puedan funcionar veinticuatro horas al día a modo de bomba y sin cesar durante toda una vida sin cansarse y, finalmente, romperse bajo el efecto de presiones continuas.

Por analogía, sería imposible levantar un peso con los músculos estriados de nuestro brazo, al ritmo de sesenta flexiones por minuto durante setenta y cinco años, sin que estos se cansasen y se rompiesen.

ariete hidraulicoPuesto que el corazón actúa como un ariete hidráulico, los músculos estriados que lo constituyen no están sometidos a una carga de trabajo intenso y pueden, así, funcionar durante toda una vida sin agotarse. La sangre es ‘empujada’ hacia el corazón a través de las venas y vertida en las arterias, desde donde desciende a causa de la gravedad.

El corazón solo ‘responde’ a la acción del influjo sanguíneo, modulando su salida según las necesidades. Esta respuesta del corazón pone en evidencia el hecho de que las bombas del sistema sanguíneo están situadas en otro lugar del organismo. Estas se encuentran al nivel de los capilares sanguíneos, allí donde las presiones sanguíneas son las más elevadas. Podemos encontrar los capilares tanto en las extremidades (manos, pies) como en otras partes del cuerpo (cabeza, cuello, pulmones, hígado, estómago, bazo, tubo digestivo).

mecanismo de bombeoEn los capilares, cuando la sangre pasa de los pequeños vasos arteriales a los pequeños vasos venosos, este intercambio osmótico genera fuertes presiones sanguíneas que conducen la sangre hacia el corazón por mediación de las venas. El corazón responde simplemente vertiendo la sangre en las arterias, desde donde desciende, a causa de la gravedad, hacia los capilares (las verdaderas bombas).

Por lo que respecta a la irrigación de la cabeza, situada más alta que el corazón, esta proviene del hecho de que cuando el corazón vierte la sangre en la aorta, esta última se dobla más, algo que se observa en fisiología humana.

Si el corazón verdaderamente fuera una bomba, la aorta, que es un tubo flexible, no se doblaría tanto sino que se pondría rígida bajo el efecto de la presión de salida.

Por lo tanto, es el aumento de la curvatura de la aorta lo que empuja a la sangre en las arterias que irrigan la cabeza, ya que estas están directamente conectadas sobre la cresta de la aorta. Si entendemos este funcionamiento, nos resultará obvio que el corazón no puede ser una bomba.

huevo frito con forma de corazónLa investigación demostró que el mejor modo de optimizar el intercambio osmótico al nivel de los capilares era consumir grasas saturadas, siempre unido a un ejercicio regular (una simple caminata diaria es suficiente).

Es un error el querer disminuir el consumo de grasas saturadas, puesto que ello provoca una disfunción de los capilares −como decíamos, las verdaderas bombas−, y, ocasionalmente, un fallo congestivo del corazón que puede llegar a ser fatal.

Nota

El presente artículo es tan solo un pequeño resumen basado en la tesis elaborada por François LEDUC.

La presentación de este desconcertante estudio representa una primicia mundial, la cual será contrastada y expuesta en el Curso de ‘Nivel Especializado’ de nuestra formación online en Nueva Medicina Germánica.

Cabe señalar que el hecho de que el corazón no sea una bomba puede que no represente ninguna novedad para muchos, puesto que hace décadas que ya son conocidas tales investigaciones; en este caso, la novedad radica en la demostración, de que el corazón no es una bomba, a través de varios modelos de ingeniería mecánica (mecánica de los fluidos).

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